miércoles, 16 de noviembre de 2011

Juanito Conte - Cuestión de tiempo

Cuestión de tiempo



“En el escondrijo de lo siniestro se oculta,

viva,

la belleza.”

Enrique Pichon-Riviere

sobre Lautremont[1]

Resumen

La obra de Juanito Conte es el rastro de una acción. Sus pinturas empiezan en un rayón gestual, en torno al que se organizan las formas, en una estructura de fuerte tensión dramática. “Las formas se desarrollan unas a partir de otras. (Debord, 1967).

En el proceso de construcción de la obra Juanito acepta lo que aparece, pero para desconfiar, y eliminarlo[2], sobreescribiéndolo (sobre pintando) una y otra vez hasta lograr una obra palimpséstica. En la pintura de Juanito, como en arqueología, se presenta una mezcla de estratos, que impide saber cuál es el superior y cuál el inferior. Mientras el proceso dura, la obra está viva. La obra a la que accedemos, terminada, es la suma de muchas posibles obras muertas. Podemos sentir que (...) la forma de una obra de arte nace de una negociación con lo inteligible (Bourriaud, 2006).

La energía, el movimiento y la velocidad presentes en su obra podrían vincularlo con el informalismo, aunque en forma de vibración, dramaturgia y ritmo, con notas y fraseos propios de estas tierras (Longa, Duarte). Su estructura equilibrada lo aleja tanto del art brut como su lucidez, aunque una visión inocente podría emparentarlo de manera equívoca. Por el manejo del color podría ser fauvista. Si vemos la obra “Lettre à mon fils“ de 1956-57[3] del integrante del grupo CoBrA Asger Jorn, podemos encontrar como a posibles predecesores a la Transvanguardia y a la abstracción. A todo esto se le suma, por su experiencia de vida, el SAMO y el neoexpresionismo.

Esta podría ser una huella de la acción enérgica de un tiempo que todavía no vimos. Nos queda la esperanza de poder vislumbrar desde la obra nuestro rostro impávido de siglo XXI.

Cecilia Vignolo




Cuestión de tiempo

“En el escondrijo de lo siniestro se oculta,

viva,

la belleza.”

Enrique Pichon-Riviere

sobre Lautremont[4]

La producción pictórica de Juanito Conte es familiar de lo performático, de manera natural y no reconocida. Su obra es una forma de registro de varios tiempos en una matriz de color y movimiento entramados, que interpelan al observador desde un territorio maravilloso, con ciertas sombras[5].

El proceso empieza gestual, en un rayón. Lo que podemos ver es el rastro final del intento de aprehender algo visto en esas primeras líneas, rayones, en torno a las que se organiza de manera funcional y coherente el caos, dentro de una estructura de fuerte tensión dramática.

(...)Tratar de captar linealmente, llegar a una explicación mediante pasos o situaciones o experiencias de la vida de Juanito que expliquen el momento en que da su última pincelada, es imposible, ya que una de las características que tiene Juanito es que es impredecible en cuanto a materializar una idea previa en una obra. (...) Tengo la certeza quizás, debido a que estoy felizmente contaminado por el Juanito amigo, de que la obra estaba antes que él. Que hubo algo que lo transformó y lo hizo artista y que cada obra lo hace a Juanito. También a nosotros. (...).” [6]

La forma se encuentra en el escondrijo de este recorrido inmaginario por el territorio que establece la línea en el plano. Al decir de Bourriaud:

No existen formas en la naturaleza, en estado salvaje, ya que es nuestra mirada la que las crea, recortándolas en el espesor de lo visible. Las formas se desarrollan unas a partir de otras. (...) En las novelas de Witold Gombrowicz se ve cómo cada individuo genera sus propias formas a trevés de su comportamiento, su manera de presentarse y de dirigirse a los demás. (...) El individuo, cuando cree estar mirándose objetivamente, sólo está mirando el resultado de perpetuas transacciones con la subjetividad de los demás. Para algunos, la forma artística escaparía a esta fatalidad por estar mediatizada por una obra. Nuestra convicción, por el contrario, es que la forma toma consistencia, y adquiere una existencia real, sólo cuando pone en juego las interacciones humanas; la forma de una obra de arte nace de una negociación con lo inteligible. A través de ella, el artista entabla un diálogo. La esencia de la practica artística residiría así en la invención de las relaciones entre sujetos; cada obra de arte en particular sería la propuesta para habitar un mundo en común y el trabajo de cada artista, un haz de relaciones con el mundo, que generaría a su vez otras relaciones, y así sucesivamente hasta el infinito. (…) Es por el efecto de esta intervención de relaciones que la forma se transforma en “rostro”, como decía Daney”. [7] Dice también Daney” "De ahí el aburrimiento, ni siquiera "distinguido", que me producen las bellas imágenes ”.[8]

De esto Juanito se salva, con una profundidad de campo que atrapa, sostiene y como un brujo, retiene la atención y no la devuelve.

Juanito invierte en la pintura el paradigma que Debord plantea:

El espectáculo se presenta como una enorme positividad indiscutible e inaccesible. No dice más que "lo que aparece es bueno, lo que es bueno aparece". La actitud que exige por principio es esta aceptación pasiva que ya ha obtenido de hecho por su forma de aparecer sin réplica, por su monopolio de la apariencia”. [9]

En el proceso de construcción de la obra Juanito acepta lo que aparece, pero para desconfiar, y eliminarlo[10], sobreescribiéndolo (sobre pintando) una y otra vez hasta lograr una obra palimpséstica. En la pintura de Juanito, como en arqueología, se presenta una mezcla de estratos, que impide saber cuál es el superior y cuál el inferior.

Mientras el proceso dura, la obra está viva. La obra a la que accedemos, terminada, es la suma de muchas posibles obras muertas. Obras de las que queda quizás sólo un contorno de lo que era un plano pleno, sólo un resplandor para una forma definitiva, antes del empaste matérico, que no llega a bodoque.

Genealogía improbable

La energía, el movimiento y la velocidad visiblemente presentes en su obra podrían vincularlo con el informalismo, aunque en forma de vibración, dramaturgia y ritmo, con notas y fraseos propios de estas tierras (Longa, Duarte). Su estructura equilibrada lo aleja tanto del art brut como su lucidez, aunque una visión inocente podría emparentarlo de manera equívoca.

Por el manejo del color podría ser fauvista, como podría haber sido el fauvismo 50 años después. Si vemos la obra “Lettre à mon fils“ de 1956-57[11] del integrante del grupo CoBrA Asger Jorn, podemos encontrar como a posibles predecesores a la Transvanguardia y la abstracción. Todo esto desdicho por la experiencia errante de Juanito desde la periférica capital salteña a su vida de artista en la metrópolis bonaerense y otras ciudades americanas, así como el oficio serigráfico y la producción sobre soportes diversos y la producción de remeras lo emparenta aún más con SAMO y el neoexpresionismo, porque

“...La fuerza, el lirismo, la melancolía, la violencia, la gracia lúdica, el desenfado cromático, las fusiones imprevisibles están allí, como testimonios que siempre comunican la sensación de fermentalidad inconclusa. (...) Lo que en Twombly es levedad y refinamiento en Basquiat se vuelve gestualidad exasperada, cartografías de una afectividad en perpetuo e inconforme desconcierto.[12]

Ahora Juanito concluye una obra sólida, para. Para para hacer una nueva. Para tomar el aire de otro blanco, conquistándolo.

Cy estuvo aquí (Cy was here)[13]. El espacio blanco habitado, habilitado. Por su densidad y solidez matérica, sin liquideces, así como la presencia de ciertas figuraciones, no tiene puntos evidentes de contacto con la pintura de acción, más allá de que podría compartir el origen surrealista, ya que en el comienzo, la de Juanito es una creación automática. Esta acción es diferente, por ser una pintura lenta, vertical, en donde la gravedad no es una fuerza poderosa para componer, sino la sola energía del artista, su brazada y pincelada.

Este es el intento de acercarme a la experiencia estética que Juanito nos propone, rastro de un artista que produce personajes sinvergüenzas, habitantes de un espacio - paisaje para recorrer "Despacio. Al fin y al cabo tenemos toda la vida por delante." [14] Esta podría ser una huella de la acción enérgica de un tiempo que todavía no vimos. Nos queda la esperanza de poder vislumbrar desde la obra nuestro rostro impávido de siglo XXI.

Cecilia Vignolo, Montevideo, octubre de 2011.


[1]Vicente Zito Lema, Conversaciones con Enrique Pichon-Riviere sobre el arte y la locura, Buenos Aires 1996, página 45, LAUTREMONT. LO SINIESTRO.

-Parto de distinguir entre la belleza, lo bello, y la técnica de lo bello. La técnica de lo bello sería el escamotear lo siniestro de cualquier tema. Entonces todo aparece como más fácil, liviano, sutil. Lo bello, a su ves, puede ser definido como lo hizo Isidoro Duccase: “Bello como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas”.

-La belleza, tal como usted la concibe, puede también encontrarse en lo siniestro?

-Allí, en lo siniestro, se encuentra la contra-belleza. Es decir, la cubierta de lo siniestro se transforma en maravilloso, pero subyace lo siniestro. En el escondrijo de lo siniestro se oculta, viva, la belleza.“

[2]“Mi trabajo tiene esa debilidad de auto-eliminación” dice Juanito, en correspondencia con Cecilia Vignolo, setiembre 2011..

[3]http://www.kalipedia.com/fotos/asger-jorn-carta-hijo.html?x=20070718klparthis_747.Ies

[4]Vicente Zito Lema, Conversaciones con Enrique Pichon-Riviere sobre el arte y la locura, Buenos Aires 1996, página 45, LAUTREMONT. LO SINIESTRO.

-Parto de distinguir entre la belleza, lo bello, y la técnica de lo bello. La técnica de lo bello sería el escamotear lo siniestro de cualquier tema. Entonces todo aparece como más fácil, liviano, sutil. Lo bello, a su ves, puede ser definido como lo hizo Isidoro Duccase: “Bello como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas”.

-La belleza, tal como usted la concibe, puede también encontrarse en lo siniestro?

-Allí, en lo siniestro, se encuentra la contra-belleza. Es decir, la cubierta de lo siniestro se transforma en maravilloso, pero subyace lo siniestro. En el escondrijo de lo siniestro se oculta, viva, la belleza.“

[5] Roland Barthes, El Placer del Texto, México 1998, p. 52.

“Algunos quieren un texto (un arte, una pintura) sin sombras separado de la “ideología dominante”, pero es querer un texto sin fecundidad, sin productividad, un texto estéril (ved el mito de la Mujer sin Sombra). El texto tiene necesidad de su sombra: esta sombra es un poco de ideología, un poco de representación, un poco de sujeto: espectros, rastros, nubes necesarias: la subversión debe producir su propio claroscuro.”

[6]Correspondencia de Carlos Magnone con Cecilia Vignolo, 12 de junio 2011.

[7]Nicolás Bourriaud, Estética relacional, Buenos Aires 2006, página 23.

[8]http://elprincipeylaballena.blogspot.com/2009/05/el-travelling-de-kapo-serge-daney.html

[9]La sociedad del espectáculo, Guy Debord, 1967, recuperado de http://www.sindominio.net/ash/espect1.htm

[10]“Mi trabajo tiene esa debilidad de auto-eliminación” dice Juanito, en correspondencia con Cecilia Vignolo.

[11]http://www.kalipedia.com/fotos/asger-jorn-carta-hijo.html?x=20070718klparthis_747.Ies

[12]http://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Michel_Basquiat

[13] Homenaje al recientemente fallecido Cy Twombly http://www.cytwombly.info/index.html.

[14]Juan Rulfo, El llano en llamas, cita tomada de http://es.wikiquote.org/wiki/El_llano_en_llamas