lunes, 29 de octubre de 2007

hace doce días me dijo...

que no podría seguir con la relación.

al principio sólo dije cosas como dios mío, dios mío. después vi que ya no podría comer por unos cuantos días. ni dormir. él abarcaba todo mi pensamiento y sentimiento. y yo acá, vacía. ya no me pregunto más si será cierto o no. se fue. no puede.

pasé de ese estado de náuseas e insomnio al de rabia, furia, al odio. cómo puede hacerme esto a mí, que le di lo mejor de mí? ahí sentirme fea, boba, mala, torpe. ahí era ya el cuarto día, y pase en la cama. no podía moverme. creí que me moría.

pero no me morí. me levanté, y comí una manzana y tomé gua. después salí a caminar, tenía que ir a entregar un trabajo, y en el camino vi un cartel que decía "corro para dejar atrás a un ex" y me anote para correr la nike. ahora recién llego de entrenar, y tengo un dolor en la rodilla derecha que no me permitió correr los diez que hice antes de ayer. hoy solo corrí tres o cuatro, y me di cuenta que no lo dejo atrás, que sigue encima mío, adentro mío, y que está también adelante mío. dios mío, dios mío, dios mío.

1 comentario:

Cecilia Vignolo dijo...

Wow! Ya pasaron cuatro años! Nunca voy a estar lo bastante agradecida a “él” por haber tenido la atención de salir de mi vida. Sigo sin correr, pero marcho (hago una cosa muy ridícula que se llama marcha olímpica) y trato de no salirme de mi eje, porque el precio es muy alto. Soy la persona más importante de mi vida. Ni el amor, ni mi obra, ni mi familia valen más que mi bienestar, aunque mi hija, el trabajo, la creación y el cariño de quienes me rodean, así como el servicio a la comunidad, me hacen sentir útil y valiosa, sacándome del lugar de la víctima, me posiciona en algo más parecido a “cuidado conmigo”. Ya no dependo de lo que me rodea sino de la fuerza interior que tengo gracias a superar este y otros males.